Regresión y EFT
Es posible imaginar que en una cajita de cerillas caben 40 fósforos fácilmente, pero cuando nos dicen que en el mismo espacio caben infinitas almas.
Esto, no nos lo podemos imaginar de forma tan simple y ocurre porque nuestra mente se pone a trabajar y lo encuadra todo en limitaciones a las que está sujeta, el espacio físico y el tiempo lineal, todo lo demás no es comprensible ni asimilable.
El alma reside en una dimensión donde no existen ni espacio físico, ni tiempo lineal, ayer hoy y mañana son uno mismo, donde millones de trillones de galaxias, de planetas, se encuentran para el alma al mismo alcance que lo que para nosotros sería al alcance de la mano.
El alma es sabia y eterna, sabe lo que necesita para progresar y prosperar. Es por esa razón que el alma necesita reencarnarse, probar los problemas y fallos que se producen al volverse durante un corto espacio de tiempo un ser, que está sujeto a las limitaciones de espacio y tiempo, del ego, que está compuesto sobre todo de orgullo, de las posesiones y de la grandeza material, como es el caso del humano.
El ser humano, con el tiempo, tras nacer, se olvida de su espiritualidad y se vuelve egoísta y arrogante con facilidad, luego recupera la espiritualidad con la muerte del cuerpo físico, liberando al alma, y esta se nutre así de la experiencia humana vivida.
Los errores y desvíos cometidos como humano, se deben corregir como humano, así, toda la serie de encarnaciones sirven al alma para mejorar, estabilizar la energía, asemejando cada vez más su resonancia a la de la energía universal, todo esto, la hace progresar en su dimensión.
Cuando nos encontramos en la dimensión humana, el alma nos envía señales a través del subconsciente en forma de síntomas físicos, que si malinterpretamos, se vuelven patologías y enfermedades.
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