Un ser pacífico, lleno de amor, pureza y encanto, que te conoce, te quiere, siempre está a tu lado, te ayuda a reflexionar, da sentido y seguridad a todas las situaciones que se te proponen. El propio espíritu es la propia energía, el ángel custodio, lo que somos en esencia, está lleno de sabiduría, es muy viejo y astuto, está en constante evolución y aprendizaje, nos necesita para su propia evolución, conoce el cometido que tienes como humano, y no permitirá que termines tu andadura hasta que hayas alcanzado el objetivo propuesto por el alma. En la terapia del ángel de la guarda, llegamos a él, le formulamos todas las preguntas deseadas, y obtenemos respuestas claras, concisas y gratificantes. |